La que viene es dantesca

enero 22 18:16 2018 Print This Article

José Manuel Gómez

Había una vez, un excelente anuncio de una empresa de aire acondicionado, donde un paciente de un psiquiatra, estaba tumbado en el sofá –era un doble de Wody Allen-, él cual, le repetía al profesional su patología personal, pues estaba convencido, que “no era nadie”, es decir pecaba de poca autoestima. En eso,  el profesional, se ausentaba de la sala, momento, en que el “aire acondicionado”, dejaba de funcionar.

Este ejemplo plástico, refleja muy bien el actual momento post-golpe de estado en Cataluña, y de la buena gente, la cual fue vilmente engañada por unos dirigentes temerarios, que como emulando a Arlequín, estuvieron a punto de llevarlos al mismo  precipicio de la locura  y del suicidio colectivo, suicidio que no olvidemos, es el verdadero éxtasis de todo romántico que tiende a la epopeya, a lo legendario, a la idealización y alejamiento de la propia realidad; pero ésta realidad, siendo más machacona y persistente que ellos ( statu quo), se encarga de decirle constantemente los límites y limitaciones en que se basan los mismos pilares sociales de la Tierra ( Constituciones).

Efectivamente, “la Dama constitucional”, después de una prolongada fase que a todo soñador le permite morbosamente fantasear, y que incluso sigue amamantando a esos temerarios, aunque como pago la apuñalen en sus mismas entrañas; en una fase subsiguiente, cambiando su rostro maternal, ahora como Atenea,  tiende a cerrarles definitivamente el paso, y  plantándose ella sola en el camino de los temerarios aventureros, ahora como verdadera dama de “armas tomar” esgrimiendo la espada y la báscula de la Justicia, aplicando sus propios correctivos a modo de vacuna, desinfecta y corta todo miembro canceroso que amenaza al cuerpo social en conjunto.

El Art. 155 CE., es una, que no la principal arma que tiene de solventar el entuerto frente a la “deslealtad constitucional”,  propiciada además por la  mano  de quienes formaban parte y se legitimaban precisamente en  ella. De persistir en la traición, tiene aún mecanismos más rígidos, cuál sería el “estado de excepción y sitio”, o la definitiva intervención del ejército en su obligada constitucional función de garantizar la unidad de la patria. No ociosamente, dicha obligación entre 169 artículos– similar a la que tiene todo político acorde al Art. 9 de la Carta Magna y que por imperativo, no puede ignorar so pena de penalización-, se refleja curiosamente en el Art. 8, que es “la unidad perfecta en el cábala”. Si no fuese el 155, lo social, político y económico, sería al día de hoy “dantesco”, y el premio de fraccionar una sociedad con el cuento de una superior raza; lengua y territorio, sin duda alguna,  acabaría en otra inevitable y objetiva carnicería de Guerra Civil. Esa es la realidad para gente madura, aunque para ciudadanos con síndrome del emperador o de Peter Pan ( alergia a asumir las normas), es “locura”, puesto, que más que la revolución de las sonrisas, es una revolución de la “goma de borrar”. Que esto no me gusta, pues voy y lo  borro, puesto que cómo decía el filósofo griego: yo soy yo, y mis circunstancias.

  Los resultados sociales de tal ilógico, infantil y temerario actuar, están saliendo ahora a la luz, pues ya son notorios miles y miles de casos de visitas al psicólogo por depresiones, traumas, bajas laborales, estrés, fricciones profesionales y familiares que se  pretendían ignorar; saliendo a la luz, una sociedad en definitiva rota y  partida, con dos parejos bandos antagónicos que se están instalando en el mismo odio, y que algún periodista del País ha asimilado en su día a la  Irlanda del Norte, expresando que ahora, sólo faltan las armas. Y aun así, con el dantesco panorama ¿ alguien cuestiona que no está justificada la prisión provisional?, ¿que no hay gravísimos delitos penales a investigar?, ¿ qué no hay gravísimas responsabilidades políticas a depurar?. Que necio pretende, a los políticos presos, denominarlos presos políticos. ¿Qué ingenuo persiste en decir que se judicializa la política?, que esto hay que negociarlo. ¿ Negociar el que?,  ¿ el claro intento de golpe de estado?, ¿ la ilegalidad que pretenden amparándose en una minoritaria parte del pueblo?. La Historia sin duda dejará muy patente este lamentable momento “involucionista” que como actores estamos viviendo, y que quede claro: “ Nada ni nadie, ahora ni nunca  romperá un pueblo democrático y unido por más de un milenio”. El mismo Napoleón, confesó que su máximo error, fue invadir un país aparentemente anárquico, pero que en el conflicto, juntándose, formaban una única piña ( en un cuadro sarcástico de la época, se veía “el toro empitonando al Emperador”, hecho que aconteció en Bailen, antes incluso del desastre ruso). El  “a por ellos” es precisa y objetivamente  ese eco histórico, guste, se entienda, fuese correcto o no. Ello sin olvidar, que ese supuesto enemigo interno, representa un escaso 6% de la población total española, quien evidentemente no va a condicionar nunca el democrático actuar e idiosincrasia de  la totalidad ( interpretando la democracia a modo de” vasos comunicantes” y no “estancos” como ellos pretenden).

En definitiva, el síndrome de la depresión, de la rabia, del fracaso, es consecuencia directa y fruto de vivir en la irrealidad permanente contra todo viento y marea. Era fácil de intuir, hace años que lo había dicho que iba a acontecer, y que se deducía del simple hecho de observar la reunión de casi  dos millones de personas en una fiesta nacional, de “todos”- ahora apropiada por unos cuantos-, propiciada por unos temerarios dirigentes que se creían por encima de la Ley, ( con las reglas del Western, que  llegó a decir la Catedrática de Derecho constitucional  María Teresa Freixes),novedosa democracia “callejera”, que sin dejar de ser multitud e impresionar inicialmente, no dejaba por ello  de ser como una playa, pues mirando el conjunto, ( España), no pasaba de ser residual, un  puñado de arena en definitiva.

Finalmente, como lo cortés no quita lo valiente, un buen tirón de orejas a “todos” los responsables políticos nacionales desde la transición no estaría mal, pues mucho ha tenido que ver su impericia y desidia pasada y presente en facilitar los pilares a tal inaudita y grotesca situación en pleno S.XXI, puesto que con la imperiosa necesidad de usar partidos bisagras, dejaron de asumir incomprensiblemente sus obligadas labores de control y supervisión en temas competenciales tan esenciales como “educación”, a base de ir sucesivamente traspasando toda competencia central – de las más notorias por cierto dentro de la generalidad de las democracias internacionales, superior incluso que algunos verdaderos estados federales- ( por lo que no debemos ser tan fascistas, ni centralistas como pretenden pintarnos estos nonatos neodemócratas ). Se reservó el derecho, como antaño en tiempos gremiales para una concreta profesión, “los abogados” y este es el resultado, legión de analfabetos jurídicos pidiendo derechos inexistentes, y que más recuerdan los derechos medievales ( inmunidades, prebendas, fueros), pretendiendo ampararse en el derecho fundamental de libertad de expresión, atropellando con ello sus límites y limitaciones y consecuentemente los otros también derechos fundamentales de misma protección y rango.

¿Rectifica actualmente el Estado esta dinámica e pasividad?. En absoluto, en control parlamentario se vio, como ignoraban una propuesta de mínimo  control de la enseñanza. Y lo que es peor, ni siquiera, pese a la gravedad de la situación, se dignó en hacer una mínima labor pedagógica de expresar que es una constitución, para que sirve, como se cambia; labor que debería ser esencial en los libros de ESO, recordando que es lo único que divorció la Historia de la Humanidad del uso de la fuerza, uso de la fuerza, que no olvidemos,  hemos delegado  democráticamente en el poder. Recordemos a Seneca: “hagámonos esclavos de la Ley para ser libres”.

Y para eternos despistados navegantes, – mientras debatimos estas cosas estériles, inviables, ilógicas e involucionistas cuya única salida seria la confrontación, desgarro y el desastre social-, recuerde la izquierda – cual sería históricamente su obligación en vez de centrarse en el olor del mero  pueblo o caverna-  que se está desmantelando el mismo “estado del bienestar”, donde se cuestionan las mismas pensiones, y que la lucha de clases, lejos de desaparecer, viene ahora su mayor prueba de fuego, puesto que la unión robótico-informática, dicen que en breve lapsus, se llevará por delante nada menos que  la friolera de  800 millones de puestos de trabajo, ¿ oído cocina?; así que dejando de recrearse en el árbol,  vuelvan a mirar al bosque en su conjunto, pues la que viene, es parda y dantesca. En otras palabras, vean, maduren, mediten y rectifiquen si saben y pueden,  si no es mucho pedir. ¿ captan ahora mí  también solemne cabreo, persistencia  y depresión?. Y a buen entendedor……

José Manuel Gómez

Abogado

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